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Hace mucho, mucho tiempo...

Durante los últimos años de la Guerra de los 100 años, cuentan que nació una leyenda de nombre Jeanne D'Arc. Ella misma aseguró que veía visiones del Arcángel Miguel, de Catalina de Alejandría y de Santa Margarita con instrucciones de cómo ganar la guerra. El rey Carlos II decidió probar suerte y confió en ella, mandándola al asedio de Orleans… donde se ganaría su fama.

Lo que no sabía Carlos II era que uno de sus caballeros tenía una estrecha relación con ella.
Jeanne y Jacques usualmente se veían sólo para trazar planes juntos sobre estrategias de guerra y formaciones de batalla de forma que el equipo fue rápidamente ascendido a los puestos más altos.
Sin embargo… una noche, Jeanne se dio cuenta de estaba inquieta. Los rumores sobre Jacques y ella comenzaban a divagar por los campamentos militares e incluso por el rey. Decidieron entonces que, aunque fuese solo a través de la batalla, ambos estarían juntos hasta el final de la guerra de los cien años.

Carlos II les dio su bendición y decidió casarlos al final de la guerra…

O no…

Porque el 23 de mayo de 1430 Jeanne fue capturada por un grupo de nobles franceses enemigos y entregada a los ingleses.

Fue acusada y mandada a quemar en la hoguera. Sin embargo Jeanne esperaba que Jacques y el rey interviniesen en aquella matanza, en aquella injusticia cuyo ángel Miguel no aprobaba… Pero no vino nadie.
En la hoguera, cuando se puso a rezar delante de unos monjes, Jeanne comenzó a ver su final cada vez más cerca. Fue entonces cuando escuchó una voz del… ¿cielo? Otra más… pero no, esta era diferente.

“Te han abandonado. El rey te ha abandonado así como tu amado Jacques. Es hora de que vuelvas más fuerte y poderosa, Jeanne D’Arc. ¿Dejarás que yo te ayude?”

Jeanne no se lo pensó. Los monjes, que parecían rezarle a Jeanne, no lo estaban haciendo por ella… sino por la sombra que empezaba a cernirse detrás.
Lilith alzó el brazo de Jeanne y lo mordió. El experimento fue satisfactorio porque consiguió por primera vez la inmortalidad en un simple humano con la única condición de que tendría que consumir sangre para vivir.

El término de vampiro no se crearía hasta tiempo después, cuando las leyendas ya formaban parte del folclore internacional.

Mientras tanto, Jacques había sido encerrado cuando se enteró de que a Jeanne la habían secuestrado. Carlos II no le permitió ir en su búsqueda ni rescate alegando que era preciso salvaguardar la paz del país antes que la de uno de sus generales.

Pero… ¿eso fue suficiente?

Tiempo pasó para Jacques en aquella celda. Mil y una veces le dijeron que Jeanne había sido ajusticiada por Hereje y asesinada en la hoguera. Cada vez más desesperado, justo cuando estaba a punto de ceder a la locura, una luz llegó a alcanzarle en la celda. No sabía quién era, simplemente escuchó la voz provenir del más allá.

“¿Quieres salir de aquí y vengarte de la traición del rey? Puedes acudir a mí. Soy Elohim, dios de dioses, padre de muchos… y creador de las Diez Plagas.”

Jacques cedió al trato y fue bendecido por Elohim. Lo primero que haría sería el uso de su poder, las Siete Plagas, para acabar con los primogénitos de la monarquía. Él mismo se postularía salvador y ascendería al trono como Jacques I, un general que se había convertido rey cuando toda la familia real murió de enfermedades desconocidas e inexplicables.

Ahora… se vengaría de los que habían matado a su amada Jeanne.

Y Jeanne, por otra parte, se vengaría de Jacques, quien la había abandonado en su lecho de muerte. 

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